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Viviré volando

Estoy tirado en un rincón pensando en muchas cosas, pero ya no se en que estoy pensando; las ideas van y vienen, como las palabras que suelen entrar por un oído y salir por el otro. Nada es bueno si lo pensás así, despreocuparte tanto, salir de la realidad, dejar de pensar en uno, en los demás en el mundo mismo, en cualquier cosa... No sé, no sé si estoy pensando o estoy delirando, no sé si lo que escribo tiene sentido o no, pero no me gusta conjeturar al respecto, mas si, solo sé que estoy escribiendo, es mi única certeza, si es que lo es. ¿O qué?¿Qué me espera ahora?¿Qué tengo para dar?¿Qué recibiré (a cambio o no)? Definitivamente no soy un vidente, así que no se que es lo que pasará en el futuro, solo sé (o al menos creo que sé) que estoy parado (mejor dicho: sentado) acá, pienso (¿O deliro?), y que más... Si la vida es una tómbola  pienso jugarla, hasta el final, hasta las últimas consecuencias; alguna vez un ser inteligente dijo que Dios no juega a los dados , no lo sé, jamá...

Escribe

Toma una hoja, levanta el lápiz, mantiene la goma cerca por eventualidades. Acerca la vista a la hoja, nota algo raro, definitivamente no se equivoca, la hoja está todavía en blanco, por momentos no lo cree. Decide tomar otro lápiz, para repetir el accionar previo, el de escribir, pero se da cuenta de que este lápiz no tiene mina, desapareció mágicamente piensa él, porque ese lápiz estuvo siempre en el mismo lugar, en la misma posición sin que nadie lo tocara. Espera un instante, para analizar la situación, decide buscar otro lápiz, este si tiene mina, pero vaya uno a saber por qué no escribe, como el primero de todos, pero este ni siquiera deja una marca sobre la hoja, como hacen las lapiceras sin tinta, tal como lo hizo el primer lápiz. Comienza a desesperar, su único medio de descarga, su gran afición de años, se ve imposibilitado de realizarlo, vaya uno a saber por qué, o quizá... por quién. Su mente estalla de ideas, su inspiración es abismal, pero su capacidad de expresi...

Volaré

Me escapo, me suelto de las cadenas que antes me sostenían fuertemente contra una pared, aterrorizado a saber que podía pasar mañana. Me escapo, me suelto de esas sogas que ataron mis pies a una cama, mientras un verdugo esperaba al lado mío para darme el golpe final. Me escapo y dejo atrás miles de cosas, dolores, tristezas y bazofias, cosas que nunca me sirvieron, cosas que dejé porque era lo único que me servía hacer con ellas. Me escapé, finalmente dejé atrás eso, lo malo, y mirar al frente, no sé si al futuro, quizás a lo inmediato, al segundo a segundo, al instante que vivimos, a todo lo que me rodea, a él, a ella, a vos . Ya me escapé, ahora que veo, no sé que hacer, hay demasiadas posibilidades, la duda me atormenta, me agobia, me aplasta. Pero calma, la calma me invade de un momento a otro, pareciera ser un ataque de ciclotimia, es demasiado para mí. Ya está me decidí se lo que quiero, lo encontré en lo hondo de mí, una decisión que no pienso cambiar, hasta que las circun...

Escapando

Vuela sobre un cielo abierto, flamea como una bandera, cree que nada lo detendrá, absolutamente nada, ¿se equivoca? No lo sé, pero él está seguro de que el porvenir será mejor, un tanto optimista, nada especial, o sí; todo puede cambiar, él lo sabe pero no le asusta, cree poder controlar cualquier situación. Yo no lo creo así, pero si el está seguro no habrá como hacerle cambiar de opinión. Por lo que único que nos queda es acompañarlo y mantenerlo en el camino, ese que lleva a buen puerto. Desinhibido completamente, planea lanzarse por un abismo, pero no uno que tenga una caída, sino que quiere planear por los cielos, flotar. Va corriendo sin detenerse, pero llega al borde y se frena, se dio cuenta que no calculó bien el salto; entonces se propone volver a intentarlo, pero tropieza, su humor empieza a cambiar, sigue fracasando en sus intentos, y decide ir al borde del abismo, pero ahora para lanzarse al vacío... "No lo hagas" dice una voz, que llega desde lejos corriendo, ...

A punto de acabar

Otra dimensión, escapar. Un segundo, explotar. Un deseo, llegar. Una solución, ¿hay? El aire esta raro, es como si otras sustancias, que no son normales, lo invadieran. Una esencia rara atrapa a todo lo que flota en el aire, es tan difuso ver que ya no puede caminar. Ya no solo están sus piedras en el camino, sino que el aire se vició de piedras ajenas, por eso está tan oscuro y pesado. El momento que tantos esperaban llegó, el desalojo de la sangre propia está cerca, tan cerca que el sabor de ella se siente en sus labios. De un instante al otro la luz aparece y desaparece, pero es confusa... ¿es una guía o una trampa? De todas formas ya no sabe por donde pisar, porque no logra divisar la línea del camino, ese que él eligió. El espacio que hay entre el destino final y él no es muy amplio, como el de cualquier otra persona, pero es necesario ser preciso en cada instante, en cada milímetro de ese espacio, para aprovechar lo mejor posible el camino. No nos alcanza el hecho de ll...

Del pequeño bote en el Mar Obscuro del Sur

Hablaban de ser felices, hablaban de lo poco que tendría que durar la tristeza, hablaban de lo bueno y lo malo que es el amor, hablaban de que todo estaba hecho para probarnos, quizás. Soledad, dolor, tristeza, felicidad, satisfacción, seguridad, todo tan contrapuesto, todo malambo para bailar. Cada segundo: una pregunta; cada minuto: una respuesta; cada hora: una duda; cada día: una certeza.  Las cosas giraban a su alrededor, su corazón palpitaba como ninguno, su mente flotaba en una nebulosa de sensaciones y sentimientos. Sabía que no tenía tiempo en su mente para acomodar los estantes, la biblioteca se venía abajo y cada libro que caía hacía a cada problema más complicado; era como un círculo vicioso, el principio era el fin, pero el fin era el principio de otro ciclo, y más que un círculo vicioso era un remolino vicioso, que absorbía todo para aumentar de tamaño. La bomba explota cuando el tiempo se acaba, los misiles estallan cuando golpean al objetivo, y el vaso simplemente s...

Estrellas del nuevo cielo

Estando por allí nadie iba a pensar en nada más que en lo que sucedía. Una noche espléndida, una luna brillante colgaba de aquel nublado cielo, no parecían existir las estrellas. Uno tras otro iban pasando los fantasmas del recuerdo, las palabras del cielo en la tierra. Aquel infierno estaba encantador , envolviendo en sus llamas todo lo que había alrededor, amantes, hombres de bien (y de mal también), locos y cuerdos por demás que solo disfrutaban de ese momento. Nunca nadie imagino que dos almas podrían abrazarse a las estrellas desde un lugar donde el cemento y el pasto se juntan como hermanos. Nadie creyó en ese momento incondicional, donde lo que se veía era la pasión de un momento a otro, del carpe diem . Pasaban los segundos, pasaban los minutos, no se si han llegado a pasar las horas en ese bello paisaje de ciudad, uno que no se ve todos los días. Esqueletos paseando por la calle como aguas danzantes al ritmo envolvente de cualquier instrumento que se diera a conocer en esos in...