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Divagar es lo de menos

Cuanto tiempo pasó desde aquel minúsculo día, que se pasó como cualquier otro día. Su sensación era la de un vacío irreparable, que a causa de la desesperación que le causaba pensar que eso no se repetiría jamás de la misma forma a como lo había vivido. Por eso se sentó en la vereda y quedó colgado del cielo, como si una estrella le hubiese tirado una soga, o algo así; no sabía que le pasaba, o de por momentos lo recordaba, pero esa noche era confusa, su cabeza no estaba centrada. Luego tomó una piedrita, la alzó entre sus dedos, y con un movimiento suave la elevó hasta el cielo mismo, otra vez se tildó, hasta que (por supuesto) la piedra cayo sobre su cara atontada, dejándolo un poco más bobo de lo que estaba. Sin embargo, no sintió nada, solo cambió de rumbo su mirada y empezó a ver el pasó de la gente, frenética, a pesar de que era de noche, y la zona no era muy transitada. Él sabía que el miedo gobernaba los pasos de aquellos minúsculos seres que se creen dueños del mundo ...

El final es lo que esta acabando

Cuando todo empieza y nada termina es cuando se crea una burbuja de cosas, cosas que ocupan un espacio y un tiempo determinado, elementos que nos comprueban la existencia de una vida "ocupada". Pero si todo terminase y nada empezase ocurriría lo contrario, la vida se llenaría con un vacío de cosas, la nada comprendería ese vacío. Entonces, ¿qué es lo que realmente sucede? ¿Qué pasa en estos momentos? Será que las cosas se llenan o se vacían, aunque en vez de vaciarse se llenarían de nada. Es como esto sucede, alguien (un ser) llena su vida, pero resuelve que esta atosigado de cosas que le llenan la vida, por lo tanto decide empezar a terminar algunas cosas, pero paulatinamente. Lo que no se dio cuenta al vaciar las cosas tan espaciadamente no se percató de que ese vacío iba a necesitar ser llenado con algo, con lo cual se fue dejando y dejando, y las cosas se sucedían y se escapaban, una tras otras. El momento preciado llegó, su vida se vació completamente, dejó de tener un s...

La risa del peón

-En cuanto a tu falta de interés no tengo mucho para decir, solo sé que de ahora en más va a ser difícil la relación.- dijo ago preocupado. -Por mí no tengo problema, sabés que yo solo estoy aquí con un propósito; solamente quiero el trabajo, yo cumplo, y a fin de mes vos debés cumplir.- respondió en tono tranquilo. -Probablemente tengas razón, así que vuelve a lo tuyo y no te quiero ver metido en esta sala hasta que se termine el mes, ¿entendido? No hubo respuesta del otro lado, ya que él se había retirando antes de que el patrón hiciera la pregunta. Por lo que así volvió a su casa y se sentó en la mesa de la cocina, esperó hasta que el agua hirvió; segundos después apareció su mujer, con quien había jurado no separarse jamás, pero tampoco habrían de casarse. Fue él esta vez quién sebó los mates, ya que sabía que ella iba a tener una noche agotadora en su trabajo, puesto que era sábado, y los salones de comida se llenan los fines de semana, claro esta. Hasta el tercer mate no se di...

Viaje del reo de la muerte

Atravesé la última puerta que separaba mi encierro de mi libertad, esa que al calor de los veranos y al frío de los inviernos los encierra de forma imprudente en aquel sucucho asesino e imprudente. Yo no creía que nada fuese a pasar, por lo menos algo peor a lo que había tenido que soportar en aquel horrible agujero donde la mentira reina día a día, tirana , la soberana de la realidad de mi vida, nuestras vidas. Me dispuse a caminar en línea recta unos pasos sin mirar atrás, para no tener que volver a ver aquellas paredes de hormigón, con un color entre gris y amarillo, demacradas por el tiempo, que desde luego no curo nada... mis heridas seguían allí, sangrantes, como si las costuras se hubiesen roto y la carne viva se comieran a todo lo que había delante de ellas, dejando un buraco mayor en mi piel, marcada de por vida. Salir del agujero me daba escalofríos pero sabía que nada mejor podría pasar allí dentro, más que desaparecer de aquel lugar. No me dejaba de dar vueltas en la cabeza...

Estupefacientes

Tomó un lápiz y comenzó a escribir una extensa carta, esa carta parecía llena de jeroglíficos, de palabras incomprensibles, sin embargo él estaba seguro de que ella o alguien la entendería. El lápiz siguió bailando sobre aquel trozo de papel que vaya a saber uno de donde lo sacó, ni como lo obtuvo, hasta creo, supongo, sospecho e intuyo que ni siquiera él debe saber de donde salió. He aquí quizás la muestra más pura de espontaneidad, o quizás de algo más, algo que las palabras normales que uno tiene a su alcance no pueden describir, algo que él puede explicar, pero se siente impedido por otro motivo; sabe que el tiene las "palabras" para hacerlo pero sin embargo algo no deja que lo diga. El papel, el papel tiene algo para decir, ese trozo de aquello que conocemos como madera que luego pasó a ser una pasta celulosa y que luego se transorformó en lo que nosotros conocemos como papel, eso poseía algo en su interior, o más bien en su superficie. Eso que creo haber visto escrito ...

Viviré volando

Estoy tirado en un rincón pensando en muchas cosas, pero ya no se en que estoy pensando; las ideas van y vienen, como las palabras que suelen entrar por un oído y salir por el otro. Nada es bueno si lo pensás así, despreocuparte tanto, salir de la realidad, dejar de pensar en uno, en los demás en el mundo mismo, en cualquier cosa... No sé, no sé si estoy pensando o estoy delirando, no sé si lo que escribo tiene sentido o no, pero no me gusta conjeturar al respecto, mas si, solo sé que estoy escribiendo, es mi única certeza, si es que lo es. ¿O qué?¿Qué me espera ahora?¿Qué tengo para dar?¿Qué recibiré (a cambio o no)? Definitivamente no soy un vidente, así que no se que es lo que pasará en el futuro, solo sé (o al menos creo que sé) que estoy parado (mejor dicho: sentado) acá, pienso (¿O deliro?), y que más... Si la vida es una tómbola  pienso jugarla, hasta el final, hasta las últimas consecuencias; alguna vez un ser inteligente dijo que Dios no juega a los dados , no lo sé, jamá...

Escribe

Toma una hoja, levanta el lápiz, mantiene la goma cerca por eventualidades. Acerca la vista a la hoja, nota algo raro, definitivamente no se equivoca, la hoja está todavía en blanco, por momentos no lo cree. Decide tomar otro lápiz, para repetir el accionar previo, el de escribir, pero se da cuenta de que este lápiz no tiene mina, desapareció mágicamente piensa él, porque ese lápiz estuvo siempre en el mismo lugar, en la misma posición sin que nadie lo tocara. Espera un instante, para analizar la situación, decide buscar otro lápiz, este si tiene mina, pero vaya uno a saber por qué no escribe, como el primero de todos, pero este ni siquiera deja una marca sobre la hoja, como hacen las lapiceras sin tinta, tal como lo hizo el primer lápiz. Comienza a desesperar, su único medio de descarga, su gran afición de años, se ve imposibilitado de realizarlo, vaya uno a saber por qué, o quizá... por quién. Su mente estalla de ideas, su inspiración es abismal, pero su capacidad de expresi...