Entradas

Contra-camino

Las vueltas del universo hacen de la vida un camino por recorrer, con todo lo que eso implica (menuda obviedad, ¿no?), piedras, saltos, baches; pero hay algo en ese camino que a veces nos pone mal, locos de ira, hay quienes lo solucionan rápido y hay quienes los estiran hasta el punto mismo en el que seguir caminando y estirarlo se convierte en un barranco sin fin: las bifurcaciones. No es para ser fatalistas pero, la forma de caminar también influye en como afrontamos esas contradicciones del camino, esas contradicciones que hacen a uno caminar por acá o caminar por allá. Si camino por acá perderé esto, lo otro y lo aquello. Si camino por allá perderé esto otro, lo otro otro y lo aquello otro. Si no camino me estanco, me quedó en el limbo mismo de las cosas, donde nada existe ni deja de existir. Si pierdo la paciencia camino más rápido y me pierdo del follaje que me ofrece el entorno por donde camino. Si decido caminar lento, el tiempo, viejo asesino, me pasa de largo y me deja desa...

Verdad

Algunos querrán dudar de mis palabras, pero a la vez que ellos dudan y critican, yo las reafirmo y las vuelvo a poner sobre la mesa. Esas palabras que hoy matan mentiras, no significan verdades, son meros acercamientos, soy un niño nuevo en este juego de hablar. Pero ¿quién me va a decir que no puedo hablar? El oxígeno es gratis, por suerte para muchos, y para mi también. Si es que lo que voy a decir tiene valor alguno, que puede que lo tenga, aceptalo, no lo niegues. Si querés ignorarlo hacelo, pero quiere decir que algo de verdad tengo en estas palabras. ¿Qué más te puedo preguntar? ¿Cómo hago para volver al ruedo luego de tanta agua bajo el umbral de mi casa? Tantas mentiras, tantas verdades, tantas giladas, tantas pendejadas, tantas personas y tantos personajes. Tanto ha pasado que el pasado se ha vuelto presente, y el futuro no llegó, sino que se fue, para más adelante, aunque a veces dudo de su existencia. ¿Querrán decirme ustedes por qué no puedo decir lo que voy a decir?¿Por q...

Voces

-Ya no entiendo de lo que estás hablado- se dijo a si mismo. Y así comenzaban sus conversaciones solitarias, como un loco por la calle tratando de escaparle a la realidad. Y no lo lograba che. Fue un día que comenzó a delirar con una historia, una historia tan surreal que hasta el más desacomodado mentalmente se hubiese espantado de escucharla, sobre todo porque para crearla tuvo que tomar calles que antes no había ni hubiese querido pisar. Se desato las zapatillas y un par de cuadras después las dejó en la puerta de una casa abandonada. Sigue caminando. Se detiene... en la historia deja que el personaje principal (debe ser él, pero mis ojos no me permiten ver más allá de la piel de su cabeza), y ya no sé más. Lo veo levantarse, se dirige hacía mí. Creo que fue ayer cuando empecé a escribir sobre la locura. Creo que es hoy cuando me di cuenta de que no entiendo de lo que estás hablando, pero sin embargo te voy a seguir escuchando, porque no me queda otra, creo... Y seguía hablando ...

¿Quién sos?

¿Qué tanto se pierde segundo a segundo?¿Qué tan rápido se puede ir todo lo que pensás irremediablemente al carajo?¿Qué tanto valés?¿Sos por vos mismo o sos porque los demás dicen qué o quién sos? Basta de mentirte, de mentirle al mundo: da la cara. No te atrevas más a pensar que sos un as, no te atrevas más a pensar que sos quien trajo la salvación a este lugar: primero porque no sos nadie, segundo porque ese lugar se esfumo. Tanto has defendido a tu Dios, que te olvidaste de los que tenías alrededor, tanto creíste en vos mismo que te pisotearon, te dieron vuelta como una media, y ahora sos un servidor más... mejor dicho, sos un siervo más. He vuelto, más duro que nunca, dispuesto a reflotarme, a volver a luchar por todo lo que aprecio, por todo lo que deseo. Dejar de lado el oscuro placer, que no es más que una efímera (odio que tan bella palabra haya sido tan devaluada por gente como vos, que tan en vano la usa) satisfacción, que se voló, que se excitó y luego perdió su vigor. El po...

Cambios en el La vida misma

Ante la muerte, lenta y dolorosa, de este espacio de expresión he estado tratando de reformularme el objetivo y el destino de este pequeño sitio. A decir verdad, no sé muy bien que es lo que puede depararle el destino. Solo sé que no quiero que termine de morir, necesito levantarlo con algo, darle vida, proyección, apertura, algo... algo se me debe ocurrir... No encuentro muchas palabras, simplemente necesito darle más capacidad expresiva a todo esto... De ahora en más se convertirá en un espacio abierto a la comunidad , escribas o no, quieras expresar lo que quieras expresar... sólo lo mandás y plop: será publicado. Además, como verán, elimine el estúpido símbolo de Copyright (©), ya que lo considero algo que priva a la libre expresión. Por eso de ahora en más empezaré a basarme en las normas del Copyleft: cualquiera puede redistribuir los textos aquí publicados con la simple acción de dar a conocer el autor, o si se lo modifica avisando de esto. Sea bienvenido y libre a este e...

Viviré volando II

Ya no sé cuanto es el tiempo exacto que pasó desde aquel  vuelo  hasta este por el cual estoy por abordar. No sé tampoco si son las mismas sensaciones las que me ahogan, o las que me hacen respirar; sé que sigo tirado en el mismo rincón que aquella vez, donde nada tiene sentido, y todo es razonable a la vez. Vueltas da mi cabeza en este momento, el chipi chipi no se ha ido, pero lo clarobscuro asume en mí, sea como sea ... No siento nada más que el frío que pasa por mis ojos en esta noche helada, en la cual ya nada ha de aparecer al lado mio. Solo. ¿Estoy solo? No lo creo... Divago, camino, doy vueltas por las paredes, y me vuelvo a sentar, todo es una calesita. Envuelto en sonidos, sigo escribiendo, y pienso en mañana, y pienso en ayer, los comparo, pero pienso en hoy, sólo es hoy, el resto es nada . Me cuesta creer en la gente y sus palabras, pero no dejo de ser un pequeño ingenuo y crédulo botija de ciudad. Me siento un Silvio Astier, tan genio y tan desgraciado, que no en...

Delirio atemporal

Son las 18:10 hs. En una tarde gris escribo líneas negras, con un teclado negro, en un computador gris y negro. Las líneas divagan por el monitor que se posa en el tercer o cuarto estrato del escritorio. A su luz una pequeña, insípida y blanca camarita que pareciera que vigilara algo a mi izquierda. Me giro y veo que lo que la cámara vigila es la estantería con libros, podría llamarse “biblioteca” pero no lo es, es quizás un amontonamiento de papeles y libros. Son las 18:11 hs. Reviso la estantería llena de libros, libros de colores, y libros opacos, oscuros, envejecidos por el paso de los años, esos años que amarillentan hojas de libros y vuelan las de los árboles. Son las 18:12 hs. El tiempo comieza a volverse frenético. No me deja pensar, menos escribir, no pienso anotar cada minuto, pero… veo algo ante mí… es una humilde carpeta o humilde cuaderno, no se algo de eso es. Vuelvo a girarme, hay unos lentes estrambóticos en uno de los estantes, sobre unos discos de Rock Nacional. 18:14...