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La ciudad del río

Paseo inconsciente de lo que pueda pasar, la noche se alarga en esta ciudad maltrecha y con olores hediondos que sólo me recuerdan lo frágil de la existencia misma, como si Sartre fuera un comediante. En el mundo no he encontrado un lugar más ameno para caminar que esta ciudad, que te invita con sus luces y sus sonidos, aunque te repele con su aroma, su color amarillo en los carteles hace pensar a uno '¿Qué carajo hicimos mal?', luego se acuerda de que no es el dueño de los designios de la historia por sí sólo y se tira a patear las baldosas más desgastadas del país. El cemento y el calor, los autos y las bocinas, las gentes y sus peleas, el falo en el medio de la avenida, la plaza verde e imponente, los edificios pidiéndole permiso a las nubes para estar más cerca del sol o de Dios, vaya a saber uno, ¿no?. Historia, geografía y antropología; psicología, sociología y economía; y seguiría enumerando, pero ninguna ciencia me ayuda a entender este fenómeno tan particular, será que...

In-hu-ma-no

Tu teoría no me agrada soy un crío, un animal mi barbarie es tu civilización y mi podredumbre tu progreso Nadie me puso en este lugar Nadie quiere sacar de aca: soy tu creación, tu sangre, tu perdición. No hay solución. Corrido sobre (o bajo) el agua hacia lares más oscuros con pantallas que me tapan para que vos puedas pasar. Un caminos sin cosas feas un patio lleno de flores sin heces ni basura que del olor destruyan tus pulmones. Me han dejado tirado acá para no levantarme más. Como caca de perro me tratan si pienso en mi libertad. El sol y la luna son mis amigos de llos respiro, paciencia y comprensión al hombre, el hombre lo explota sin saber que el mundo se va a acabar...

Un cuento sin acabar

Las pantallas que se espiran y brillan fueron dando forma a aquello que nadie quería nombrar, a ciencia cierta, como parte del paisaje que los encontraba reunidos. El pasado, el presente y el futuro se ponían en jaque con cada palabra, cada gota que caía por sus mejillas y con cada extremidad posada sobre el otro. Nadie quería estar ahí, ni el más desquiciado, ni el más fuerte, ni el más débil, pero sin embargo se encontraron todos juntos. Cientos de almas sin palabras en la boca, pero con el cuerpo lleno de preguntas, preguntas sin contestar, preguntas abiertas, preguntas insólitas, preguntas. La duda, el rencor, el amor, el odio, al desazón y la esperanza -¿esperanza de qué?- marcaban sus rumbos y acongojaban a sus corazones. Nada más puro que ese estado, dónde todo vale pero nada está permitido. Lo cercano, lo lejano, barreras que se iban rompiendo solas como las olas del mar picado, que se va chocando contra sí mismo, y no sabe cuál es su rumbo. Cómo, cuándo, dónde, por qué…...

Y lo que hiciste, de lo que fue, desapareció...

La tensión aumenta minuto a minuto... La gente se sienta en el piso, que su frescura ayuda a bajar los nervios. Conocidos y desconocidos son objeto de charla, del tema que sea: la inflación, la devaluación, la seguridad, la vida misma, la familia, los viajes. Seguramente ninguno de los interlocutores tenga otro objetivo que lograr que el tiempo pase lo más rápido posible. Aún me mantengo en pie. La música me aísla un poco, pero me ayuda a no enloquecer. Los "clinc" y los números se suceden unos a otros, y así sucesivamente. Las letras que los anteceden no se acercan a la que yo necesito. Uno a uno los "clientes" y "no-clientes" se suceden. El ruido de las máquinas y los hombres contando plata que no les pertenece, los sellos golpeando las hojas y los mostradores, los "clinc" y las  charlas, las paredes, ventanas, ventanillas antihumanas y los paneles cegadores, que dividen al pagador y del que espera por pagar, todo completa el paisaje. El...

Liberto

Vas comprando tu rutina con monedas prestadas que nadie va a reclamar. Le vendes tu cuerpo al yugo y sentís el frío correr por tu espalda. Das la vuelta y encontrás tu pasado quemado entre pétalos y flores que te dicen dónde estás... que estás acá. No perdimos, no nos derrotaron seguimos vivos combatiendo. Con tu fuerza, acompáñame no te pierdas en el camino que las piedras son muchas los pozos abundan y a vos, y a mi... nos los quieren regalar.

Abandonada y perdida

Sus ojos dejaron de mirarme, me siento bien. Perdí su atención y no puedo explicar la felicidad que me da que ya no me mire con tanta pasión, con tanta vehemencia, como diciendo: volveré por ti una y mil veces. Ya no, estoy liberado de ella y sus vueltas infinitas, embustera, asesina de almas. Estaba hace tiempo sentado en mi cama, pensando en la vida, abstrayéndome de mi mismo, y pensaba, y pensaba... Pensaba como decirle para que se aleje de mi, quería saber cómo hacerlo pero imposible: llegaban ayudas de todos lados, consejos, cosas interesantes, cosas inválidas, pero nada funcionaba. Recuerdo que pensé en escribirle una carta, en mirarla a los ojos y decirle, léemela en voz alta. Después dije que sería inoportuno y bastante impersonal. En otra ocasión me dije a mi mismo: "es hora de enfrentarla cara a cara y obligarla a que se vaya, aunque sea a la fuerza". Me planté frente a frente, nos miramos, cruzamos miradas intensamente. Agarré su mano izquierda, atine a abrir l...

Biografía de un perdido

Era de día, 3 de enero de 2013, el muchacho se dejaba llevar por la música mientras dejaba pasar las últimas horas de calma hasta tener que correr hacia el trabajo, aquel que no era el mejor, pero por lo menos lo ayudaba a salir del paso. La música de fondo lo hacía feliz; ocurrentemente, hablaban de la felicidad. La soledad lo acompañaba minuto a minuto, paso a paso, y eso lo hacía feliz e infeliz, claro está que depende del día, de cómo se sintiera. Por lo general estos días calurosos con olor a encierro no le gustaban mucho, prefería, ocasionalmente la lluvia. Es todo lo que parece que no podría ser cada vez que se imaginaba algo, deliraba. Constantemente su latir llevaba el ritmo de una canción o de alguno de sus delirios, que todavía no eran música, ni eran imágenes, ni eran palabras, eran eso: delirios. Se agarra la cabeza cada vez que algo no le cierra, es un tipo raro. Cuando se sienta a esribir, no sabe por donde empezar, hasta que pum, se cae una idea, mala, a veces las modi...